Nuestros días más hermosos
aún no los hemos vivido.
Y lo mejor que tengo que decirte
todavía no lo he dicho.
Y lo mejor que se me ocurre decirte ahora mismo es que las dificultades solo nos unen más. Porque soy incapaz de hacerte nada malo, y es por eso que todo lo que he hecho hasta ahora ha sido para verte sonreír, y así seguirá siendo. Y sé que tú eres igual, pero igualita además. Porque ninguno puede ver al otro mal y el orgullo nunca nos separará, mucho menos por una estupidez. Porque problemas, lo que se dice problemas, en esta relación nunca han habido. No recuerdo ningún momento en el que me hayas hecho daño fuera de mi imaginación, porque todo lo malo que puede haber, que es bien poco, lo traemos nosotros pensando como tontos. Pero yo a todo eso le digo adiós, porque tenemos todo a favor para poder ser felices juntos. Vamos a disfrutar, a recordar, a saber darle el peso que se merece todo lo bueno, cada detalle, cada risa, hasta el anuncio del sol cabrón. Porque todo tiene un buen significado, un motivo: Tú y yo estamos hechos el uno para el otro, enamorados. Y de eso carecen todas esas malditas tonterías que, además, se producen por el simple hecho de querernos demasiado. Te quiero, y la realidad es que cada momento a tu lado es perfecto. Todo lo es, todo. Me siento afortunado de tener alguien con quien todo es alegrías, esa es la realidad. Habrá que verla, ¡que es bastante bonita! Y otro día más, como todos, me iré a dormir pensando en ella, en todo lo nuestro, pero sobre todo me iré feliz. ¿Cómo sino me voy a ir teniendo todo lo que tengo?
Siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario