En
la vida se presentan cientos de problemas a tocar tu puerta, unos de
manera más fuerte que otros. Lo que en la mayoría de ocasiones se
hace es no abrir esa puerta, no afrontar de frente el problema con lo
cuál seguirá tocando tu puerta, noche y día hasta que se apodere
de tus fuerzas.
Quien
vive así no vive, simplemente sufre sin hacer nada por salir adelante.
Porque
si de verdad se quiere superar algo hay que afrontarlo, pasando de él
no vas a conseguir que desaparezca. Pero si vas de frente, luchas por
tus sueños y saltas los obstáculos, entonces no habrá quien te
pare.
La
vida no es siempre alegría y color, bien es cierto, pero tampoco es
un mundo en el que todo vaya mal, hay oportunidades y del aprovecharlas o no depende todo.
Porque
te van a dar millones de golpes, y además quien menos te lo esperes
será muchas veces la causa de tu caída, pero entonces comprenderás
que no decides cuando caes, pero si cuando te levantas. Y decides
hacerlo siempre una vez más que la que caes, con fuerza y una
sonrisa por delante sin importarte quien o que te golpee. Y entonces
ves que sí que puedes, que quien te decía que no podías era por el
simple hecho de que en el pasado lo intentó y se dejó ganar. Porque
el mundo está lleno de perdedores y vencidos, la cosa está en
entender que por mucho que pierdas, por muy perdedor que te llamen,
no estarás realmente perdido si sigues luchando. Porque al que no
lucha se lo come la vida.