miércoles, 19 de febrero de 2014

Te necesito.

Te necesito.
Te necesito para siempre a mi lado, o bien encima o quizás mejor debajo, depende de la situación. Te necesito tanto que el no verte duele, pero por suerte de pronto recuerdo en esos mismos momentos que te tengo y que siempre te tendré. Porque así es, necesito tenerte, necesito de aquellos momentos perfectos y únicos, ya sean de risas o de peleas de esas en mi cama que a todos les da por decirle "hacer el amor", aunque yo prefiero llamarle hacer la guerra, y encantado de ello desde luego. También necesito el verte dormir a mi lado, con esa cara de niña que se siente segura durmiendo en mis brazos, esa misma cara que ponías nada más conocerme. Necesito que seas lo primero y lo último que vea cada día, aquella persona que me acompañe por las noches, que cubra los espacios de una cama que se me hace demasiado grande sólo. Necesito cada una de esas siete letras, de esa vida junto a ti que promete estar llena de momentos perfectos, inolvidables a tu lado.  Y así lo está siendo desde hace ya casi un año, nuestro primer año juntos de muchos. Sí, definitivamente necesito a mi niña, la más bonita de todas. La única que sabe hacerme feliz, tanto que supera cualquier cosa que me imaginaba alcanzar. Necesito que siempre seas esa persona que para todo está, y que con cualquier tontería me arregla el día, la vida. Y lo eres, y lo serás. Eres esa persona que necesito, esa que está hecha exactamente para mí, el uno para el otro. Necesito sobre todo cuidarte, para siempre. Como desde el primer día ya cuidaba de ti, de esa niña que tan mona me parecía, y que tan jodidamente preciosa y mona me sigue pareciendo. Y así será, prometo cuidarte como a nadie, y prometo hacerte tan feliz que te dolerá la cara de sonreír, lo prometo. Porque me necesitas, y porque lo necesito, el verte feliz junto a mí. Porque lo que más necesito sin duda es provocarte miles de sonrisas día tras día, año tras año, toda una vida. Porque al verte sonreír siento todo lo bueno que se puede sentir a la vez. Porque al verte sonreír yo sonrío.