domingo, 1 de diciembre de 2013
La ironía de las cosas.
Y paradójicamente cuanto peor es el tiempo que hace, cuanta más lluvia y tormenta, cuanto más frío, mejor tiempo es para estar entre tus brazos.
miércoles, 27 de noviembre de 2013
Siempre, está demostrado.
Esas ganas de quitarte tus labios juntándolos con los míos, esa atracción entre miradas tan solo cortada por la imposibilidad del momento. Si bien es cierto que esos labios estaban ocupados en aquel momento, más lo era que quizás en ese mismo instante ya comenzaba a plantearse si su sitio correcto era estar entre mis brazos. Sí, así era. Ahí había algo que no era correcto, y es que desde aquel abrazo que decía con palabras mayúsculas "te protegeré siempre" desde aquel mismo momento ya debería de haberme quitado el aliento a besos. No fue así, aunque sí lo sería más tarde, mejor... "Las cosas buenas se hacen de rogar" - me dije. Pero no se trataba de una cosa buena, era lo mejor y yo lo sabía, incluso antes de saber lo perfecto que era tenerla ya sabía sin duda alguna que era ella, ella tenía que ser. Es más, ya se me escapaba alguna lágrima por la rabia que me daba el no saber como sacarle de ahí y conseguir que fuese mía, hacerle feliz. Era un miedo a perderle, incluso antes de tenerle. Desde entonces mi empeño fue máximo, nada me paró. Ni tan siquiera me inquietó todas las dificultades, yo solo tenía puesto los ojos en ese algo que más que querer, necesitaba. Aunque todavía no supiese cuanto...
Y así fue, al mismo tiempo que yo dejaba salir ese lado protector, esa parte mía que tanto quería dar, pero que nadie supo tener, ella también hacía lo propio. Cada uno a su manera, pero los dos dándose cuenta de que por fin alguien los apreciaba tal y como eran. Sin darse cuenta estaban rompiendo todo lo que había por romper, pero sin embargo, irónicamente, estaban creando al mismo tiempo su historia, una que ninguno de los dos jamás habría imaginado que llegaría a tener.
Un 21 de Abril, con varias indirectas ya lanzadas a quemarropa, indirectas que mostraban ese deseo que los dos tenían por comerse el uno al otro hasta los huesos, tras toda esa teoría empezó la práctica. Si es verdad que el primer roce apareció en otro momento, sí... ella seguía intentando demostrar su inocencia, pero yo sigo pensando que aquel beso no era ningún accidente. Eso sí, nos enseñó que romper las normas también sienta bien, muy bien sin duda. Como iba diciendo, aquel otro día, el del segundo beso - que por cierto no me lo puso nada fácil - aquel día fue en el que por fin, tras tanto caerse en vano, por fin las cosas empezaban a salir bien. 9 días más tarde, - y sin olvidar aquellos patios, pequeños momentos en las escaleras en los días lluviosos - El día 30 me decidí por hacer oficial algo que estaba más que claro, pero no de ninguna forma cutre y sencilla que se tiene ahora, no... Ella quería algo original, y si algo bueno tiene ser tonto, es que las tonterías son originales. Y allí estaba yo, arrodillado en medio del patio, con la chica a la que amaba con la cara cual tomate. ¡Para echarle una foto y reírme dentro de unos años de ello! Yo me sentía como el gran imbécil que soy, y más aún porque no sabía todavía que decir. "Lo original y el ridículo ya está hecho, ahora me toca la frasecita de los cojones"
Tras decirme esto para mi mismo, ahí estaba mi frasecita: ¿Amber, quieres salir conmigo? Imaginaros mi cara de póker cuando la chica, que más que un tomate ya era el rojo en persona, decide irse para clase. Mientras, yo le acompañaba al mismo tiempo que reía, como siempre río después de una de mis locuras. Y así, tras dos horas en las que me dieron varios instintos suicidas a la vez que me reía sin razón... Me viene la muy capulla de la niña y me dice que lo siente y que sí, que sale conmigo. ¿PERDONA? ¿Que me pides que sea original, me arrodillo ante ti, me mandas al carajo y luego me aceptas de la forma más cutre del mundo? Sí, sin duda alguna esa idiota era mi chica perfecta.
Y así es como empezó, oficialmente claro, empezar empezó mucho antes. Podríamos decir que incluso antes de Francia a mi ya me daba por fijarme en la parte trasera de esa muchacha, ejem... Más allá de todo esto, es imposible explicar todo lo que he llegado a sentir, tantísimos momentos. Aquel verano fue sin duda el mejor de mi vida, con alguien con quien compartirlo. Aún me acuerdo cuando no le dejaba entrar a mi casa si había alguien, ¡pero seré idiota! Poco a poco eso fue cambiando, la confianza aumentaba y todo iba perfecto a su lado. Risas, enfados, momentos abrazados.. Pero sobre todo besos, muchos besos. Aguantábamos todo juntos y disfrutábamos de cada momento.
Tres semanas tuve que estar sin ella, dos mil no sé cuantos kilómetros me decía ella que nos separaban, pero no fue así. Nos unió más de lo que nunca habría imaginado. Muchísimas peleas sin duda, pero sobre todas las cosas esas ganas infinitas que iban aumentando, de vernos y comernos enteritos. Esa timidez al tocar el tema que ya adelanto que se tocó y bien a la vuelta. Sí, 21 días en los que siempre le enviaba un mensaje -tamaño biblia, más o menos- Con el cual intentaba conseguir que ella se levantase riendo, y tanto que lo hacía. Incluso le mandé mensajes el único día que salí de fiesta. Allí estaba yo, con algún chupito que otro en el cuerpo, sentado en unas escaleras de la playa intentando mandar un mensaje de esos míos, a la vez que buscaba las teclas claro. ¡Pero lo conseguía!
Luego llegó la vuelta, tantos días imaginando como sería y al final cuando estábamos allí, al vernos, lo único que pudimos hacer fue sonreír y matarnos a besos. Algo había cambiado, si justo antes de irse ya se notaba cierta intensidad en los besos, ahora se había triplicado. El resto del verano fue simplemente perfecto. Todo era mejor que antes, todo. Y nuestras ganas de comernos eran demasiado grandes, pero eso me gustaba. Sí, lo prohibido se iba rompiendo poco a poco, nosotros cada vez más atrevidos... de ahí hasta un 26 de Agosto hay muchísimos momentos sin duda, pero hay que resaltar que aunque fue un comienzo algo revoltoso, ese día los dos pillamos una pequeña gran adicción a.. dormir, sí, eso es... ¡dormir! A partir de ahí la confianza era total, cada vez mayor. ¿Qué más voy a contar? Si todo lo que haya dicho solo lo puede comprender dos personas, esas dos que tienen la suerte de estar juntos. De, siendo tal y como son realmente, ser felices y tenerse el uno al otro.
Que esto acaba, pero de empezar. Porque esas siete letras se van a cumplir, u ocho. Eso no importa mientras sea contigo. Porque nos amamos, de aquí a Sudáfrica, luego a Guatemala y de ahí ida y vuelta. Que esto es de verdad y para siempre. Que si tú sonríes, yo sonrío. Eso sí... hasta que duela. QUE TE NECESITO. Y que mientras escribo todo esto, te estoy echando de menos. Porque ya lo sabes, aquí sobran palabras y me faltas tú. Faltan besos y sobra la ropa. Quiero tenerte de cerca de tal manera que ni pase el aire entre nosotros, joder.
Puede que me falten cosas por decir, pero esas me las guardo para susurrártelas a los labios.
Ei enana, te amo un poquito mucho. Y esto es para siempre.
Y así fue, al mismo tiempo que yo dejaba salir ese lado protector, esa parte mía que tanto quería dar, pero que nadie supo tener, ella también hacía lo propio. Cada uno a su manera, pero los dos dándose cuenta de que por fin alguien los apreciaba tal y como eran. Sin darse cuenta estaban rompiendo todo lo que había por romper, pero sin embargo, irónicamente, estaban creando al mismo tiempo su historia, una que ninguno de los dos jamás habría imaginado que llegaría a tener.
Un 21 de Abril, con varias indirectas ya lanzadas a quemarropa, indirectas que mostraban ese deseo que los dos tenían por comerse el uno al otro hasta los huesos, tras toda esa teoría empezó la práctica. Si es verdad que el primer roce apareció en otro momento, sí... ella seguía intentando demostrar su inocencia, pero yo sigo pensando que aquel beso no era ningún accidente. Eso sí, nos enseñó que romper las normas también sienta bien, muy bien sin duda. Como iba diciendo, aquel otro día, el del segundo beso - que por cierto no me lo puso nada fácil - aquel día fue en el que por fin, tras tanto caerse en vano, por fin las cosas empezaban a salir bien. 9 días más tarde, - y sin olvidar aquellos patios, pequeños momentos en las escaleras en los días lluviosos - El día 30 me decidí por hacer oficial algo que estaba más que claro, pero no de ninguna forma cutre y sencilla que se tiene ahora, no... Ella quería algo original, y si algo bueno tiene ser tonto, es que las tonterías son originales. Y allí estaba yo, arrodillado en medio del patio, con la chica a la que amaba con la cara cual tomate. ¡Para echarle una foto y reírme dentro de unos años de ello! Yo me sentía como el gran imbécil que soy, y más aún porque no sabía todavía que decir. "Lo original y el ridículo ya está hecho, ahora me toca la frasecita de los cojones"
Tras decirme esto para mi mismo, ahí estaba mi frasecita: ¿Amber, quieres salir conmigo? Imaginaros mi cara de póker cuando la chica, que más que un tomate ya era el rojo en persona, decide irse para clase. Mientras, yo le acompañaba al mismo tiempo que reía, como siempre río después de una de mis locuras. Y así, tras dos horas en las que me dieron varios instintos suicidas a la vez que me reía sin razón... Me viene la muy capulla de la niña y me dice que lo siente y que sí, que sale conmigo. ¿PERDONA? ¿Que me pides que sea original, me arrodillo ante ti, me mandas al carajo y luego me aceptas de la forma más cutre del mundo? Sí, sin duda alguna esa idiota era mi chica perfecta.
Y así es como empezó, oficialmente claro, empezar empezó mucho antes. Podríamos decir que incluso antes de Francia a mi ya me daba por fijarme en la parte trasera de esa muchacha, ejem... Más allá de todo esto, es imposible explicar todo lo que he llegado a sentir, tantísimos momentos. Aquel verano fue sin duda el mejor de mi vida, con alguien con quien compartirlo. Aún me acuerdo cuando no le dejaba entrar a mi casa si había alguien, ¡pero seré idiota! Poco a poco eso fue cambiando, la confianza aumentaba y todo iba perfecto a su lado. Risas, enfados, momentos abrazados.. Pero sobre todo besos, muchos besos. Aguantábamos todo juntos y disfrutábamos de cada momento.
Tres semanas tuve que estar sin ella, dos mil no sé cuantos kilómetros me decía ella que nos separaban, pero no fue así. Nos unió más de lo que nunca habría imaginado. Muchísimas peleas sin duda, pero sobre todas las cosas esas ganas infinitas que iban aumentando, de vernos y comernos enteritos. Esa timidez al tocar el tema que ya adelanto que se tocó y bien a la vuelta. Sí, 21 días en los que siempre le enviaba un mensaje -tamaño biblia, más o menos- Con el cual intentaba conseguir que ella se levantase riendo, y tanto que lo hacía. Incluso le mandé mensajes el único día que salí de fiesta. Allí estaba yo, con algún chupito que otro en el cuerpo, sentado en unas escaleras de la playa intentando mandar un mensaje de esos míos, a la vez que buscaba las teclas claro. ¡Pero lo conseguía!
Luego llegó la vuelta, tantos días imaginando como sería y al final cuando estábamos allí, al vernos, lo único que pudimos hacer fue sonreír y matarnos a besos. Algo había cambiado, si justo antes de irse ya se notaba cierta intensidad en los besos, ahora se había triplicado. El resto del verano fue simplemente perfecto. Todo era mejor que antes, todo. Y nuestras ganas de comernos eran demasiado grandes, pero eso me gustaba. Sí, lo prohibido se iba rompiendo poco a poco, nosotros cada vez más atrevidos... de ahí hasta un 26 de Agosto hay muchísimos momentos sin duda, pero hay que resaltar que aunque fue un comienzo algo revoltoso, ese día los dos pillamos una pequeña gran adicción a.. dormir, sí, eso es... ¡dormir! A partir de ahí la confianza era total, cada vez mayor. ¿Qué más voy a contar? Si todo lo que haya dicho solo lo puede comprender dos personas, esas dos que tienen la suerte de estar juntos. De, siendo tal y como son realmente, ser felices y tenerse el uno al otro.
Que esto acaba, pero de empezar. Porque esas siete letras se van a cumplir, u ocho. Eso no importa mientras sea contigo. Porque nos amamos, de aquí a Sudáfrica, luego a Guatemala y de ahí ida y vuelta. Que esto es de verdad y para siempre. Que si tú sonríes, yo sonrío. Eso sí... hasta que duela. QUE TE NECESITO. Y que mientras escribo todo esto, te estoy echando de menos. Porque ya lo sabes, aquí sobran palabras y me faltas tú. Faltan besos y sobra la ropa. Quiero tenerte de cerca de tal manera que ni pase el aire entre nosotros, joder.
Puede que me falten cosas por decir, pero esas me las guardo para susurrártelas a los labios.
Ei enana, te amo un poquito mucho. Y esto es para siempre.
martes, 17 de septiembre de 2013
martes, 13 de agosto de 2013
Echar de menos también es bueno, dicen.
¿Qué pienso yo de eso? Bueno, echar de menos es la falta de una necesidad, eso creo. Dicen que no nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que no está aquí con nosotros, y es verdad.
En mi caso lo mismo me revienta estar a 2000 km de ti que a 3, porque lo más lejos que quiero estar de ti, es a tu lado. Quizás exagero al decir que me mata estar un día sin besarte, pero así es como lo siento. Y es que si algo necesito de verdad es a ti, lo demás sobra, ropa incluida.
Tantas cosas que me has dado y no te has dado ni cuenta, quizás te creas menos de lo que eres, pero siempre te voy a recordar lo importante que eres para mi. Esa chica a la que cuidar y hacer reír, supongo que soy así, tengo que hacer feliz a alguien para serlo yo, pero no a alguien cualquiera, alguien especial para mi, ese alguien al que no voy a mirar como a todos los demás, esa eres tú.
A veces te preguntas por qué tú y no otra, eso mismo me pregunto yo sobre mi. Pero es que los dos nos matamos por hacer sonreír al otro, y es así. Todo así va perfecto, quizás a veces no vale la pena entender el porque de algo, solo alegrarte de que es así, y que así quieres que sea siempre. Que ya pueden haber millones de personas más, de todo tipo, que tú tendrás claro que la cosa más bonita que hay es ella, y que si hay algo perfecto está detrás de esos labios, esa sonrisa. Y es lo que tiene estar enamorado, que ella te dirá que odia su sonrisa y tú no podrás dejar de enamorarte cada vez que la ves sonreír. Y es que donde ella se ve defectos, tu ves perfecciones, es así.
Muchas palabras y lo único que me gustaría ahora es uno de tus besos, esos que dicen que te quedas aquí, conmigo. Y es que las palabras sobran, vale más una mirada de esas con las que me dices que te mate a besos, que te coma enterita.
Y este soy yo, ese que disfruta de ti cada segundo como si fuese el último, y ese que, llamarme exagerado si queréis, pero te echa de menos cada minuto que no estás a mi lado. Porque no necesito de tres semanas para empezar a echarte de menos, lo hago siempre que no estás. Y es que te necesito aquí, susurrándome a los labios que me amas.
En mi caso lo mismo me revienta estar a 2000 km de ti que a 3, porque lo más lejos que quiero estar de ti, es a tu lado. Quizás exagero al decir que me mata estar un día sin besarte, pero así es como lo siento. Y es que si algo necesito de verdad es a ti, lo demás sobra, ropa incluida.
Tantas cosas que me has dado y no te has dado ni cuenta, quizás te creas menos de lo que eres, pero siempre te voy a recordar lo importante que eres para mi. Esa chica a la que cuidar y hacer reír, supongo que soy así, tengo que hacer feliz a alguien para serlo yo, pero no a alguien cualquiera, alguien especial para mi, ese alguien al que no voy a mirar como a todos los demás, esa eres tú.
A veces te preguntas por qué tú y no otra, eso mismo me pregunto yo sobre mi. Pero es que los dos nos matamos por hacer sonreír al otro, y es así. Todo así va perfecto, quizás a veces no vale la pena entender el porque de algo, solo alegrarte de que es así, y que así quieres que sea siempre. Que ya pueden haber millones de personas más, de todo tipo, que tú tendrás claro que la cosa más bonita que hay es ella, y que si hay algo perfecto está detrás de esos labios, esa sonrisa. Y es lo que tiene estar enamorado, que ella te dirá que odia su sonrisa y tú no podrás dejar de enamorarte cada vez que la ves sonreír. Y es que donde ella se ve defectos, tu ves perfecciones, es así.
Muchas palabras y lo único que me gustaría ahora es uno de tus besos, esos que dicen que te quedas aquí, conmigo. Y es que las palabras sobran, vale más una mirada de esas con las que me dices que te mate a besos, que te coma enterita.
Y este soy yo, ese que disfruta de ti cada segundo como si fuese el último, y ese que, llamarme exagerado si queréis, pero te echa de menos cada minuto que no estás a mi lado. Porque no necesito de tres semanas para empezar a echarte de menos, lo hago siempre que no estás. Y es que te necesito aquí, susurrándome a los labios que me amas.
martes, 30 de julio de 2013
Y es que la vida es tan fácil contigo, que sería imposible vivirla sin ti.
Y es que llegaste por casualidad y ahora ni queriendo te dejaría irte.
Y que todo lo que necesito eres tú, y lo demás me sobra.
Y también recuerda sonreír, porque enamoras.
Pero sobre todo.. que no se te olvide una cosa,¡al verme mátame a besos idiota!
Y es que llegaste por casualidad y ahora ni queriendo te dejaría irte.
Y que todo lo que necesito eres tú, y lo demás me sobra.
Y también recuerda sonreír, porque enamoras.
Pero sobre todo.. que no se te olvide una cosa,¡al verme mátame a besos idiota!
domingo, 21 de julio de 2013
Podríamos decir que la vida es algo difícil, algo donde a veces se sufre, pero para mi no fue siempre así. Un día llegó, simplemente llegó, la casualidad más bonita de mi vida, ella.
Y a partir de ese día una sonrisa suya significaba mi felicidad. Una sonrisa de esa chica vale por mil de los demás, quizás incluso más, porque ninguna otra podría enamorarme como ella lo hizo, tan pronto.. con tanta facilidad, TANTO.
Quizás por otra casualidad estemos como estamos, juntos. A veces son las tonterías, los pequeños detalles los que marcan la diferencia. En mi caso esas tonterías, nuestras tonterías, me hacen feliz. Y eso es algo que nadie más me podrá dar.
¿Y qué decirle? Que gracias supongo, aunque más que decirle... me gustaría susurrarle a los labios, ya sabes, comerle a besos. Y es que ni en nuestros besos se acaban todas esas tonterías, esas cosas tontas que me hacen reír, tan especiales como ella sola.
Soy alguien que siempre tiene palabras para todo, pero si tuviese que definir a esta chica.. Preferiría que me callase con un beso, porque las palabras con ella se quedan cortas.
Y es que, como yo digo, no es necesario decir algo para sentirlo, pero sí demostrarlo. Y es que todo lo que siento por ella, no cabe en un te amo.
Y a partir de ese día una sonrisa suya significaba mi felicidad. Una sonrisa de esa chica vale por mil de los demás, quizás incluso más, porque ninguna otra podría enamorarme como ella lo hizo, tan pronto.. con tanta facilidad, TANTO.
Quizás por otra casualidad estemos como estamos, juntos. A veces son las tonterías, los pequeños detalles los que marcan la diferencia. En mi caso esas tonterías, nuestras tonterías, me hacen feliz. Y eso es algo que nadie más me podrá dar.
¿Y qué decirle? Que gracias supongo, aunque más que decirle... me gustaría susurrarle a los labios, ya sabes, comerle a besos. Y es que ni en nuestros besos se acaban todas esas tonterías, esas cosas tontas que me hacen reír, tan especiales como ella sola.
Soy alguien que siempre tiene palabras para todo, pero si tuviese que definir a esta chica.. Preferiría que me callase con un beso, porque las palabras con ella se quedan cortas.
Y es que, como yo digo, no es necesario decir algo para sentirlo, pero sí demostrarlo. Y es que todo lo que siento por ella, no cabe en un te amo.
¡SONRÍE, EH!
Que yo no necesito de una promesa para decirte que lo nuestro es para siempre. Las promesas significan que tienes un trato con esa persona, y no necesito nada de eso.
Porque cuando la ves sonreír, cuando ves que todo va bien, y que cuando va todo mal se arregla con un beso, uno detrás de otro, claro.. Es porque todo esto, nuestra relación, nuestra historia, es de verdad.
Porque si se me queda corta una vida entera a tu lado, ¿cómo podría aguantar sin ti? Si cada segundo sin tus besos es lo peor, y cada segundo sin ti una eternidad, y tanto tiempo solo me sirve si es contigo. Que lo único que puede sacarme una sonrisa es la tuya. Y que lo que quiero contigo no lo quiero con nadie, nadie podría darme tanto como me das tú.
Lo único que me atrevo a prometer es que serás feliz, como nadie, como tú te mereces. Porque una chica increíble necesita de su sonrisa, esa que enamora, esa que ella sola podría tener.
No tengo porque prometerte un para siempre, porque ya lo tengo, tengo esa seguridad de que lo nuestro saldrá bien. Y que dentro de muchos años pueda decir que, sí, esa sonrisa preciosa es gracias a mí.
Porque cuando la ves sonreír, cuando ves que todo va bien, y que cuando va todo mal se arregla con un beso, uno detrás de otro, claro.. Es porque todo esto, nuestra relación, nuestra historia, es de verdad.
Porque si se me queda corta una vida entera a tu lado, ¿cómo podría aguantar sin ti? Si cada segundo sin tus besos es lo peor, y cada segundo sin ti una eternidad, y tanto tiempo solo me sirve si es contigo. Que lo único que puede sacarme una sonrisa es la tuya. Y que lo que quiero contigo no lo quiero con nadie, nadie podría darme tanto como me das tú.
Lo único que me atrevo a prometer es que serás feliz, como nadie, como tú te mereces. Porque una chica increíble necesita de su sonrisa, esa que enamora, esa que ella sola podría tener.
No tengo porque prometerte un para siempre, porque ya lo tengo, tengo esa seguridad de que lo nuestro saldrá bien. Y que dentro de muchos años pueda decir que, sí, esa sonrisa preciosa es gracias a mí.
viernes, 5 de abril de 2013
Lágrimas, pero de tanto reír.
- ¿Cómo lo haces?
- ¿El qué?
- Siempre sonríes.
- Verás.. cuando ya has llorado y
llorado, tanto que te quedas sin lágrimas, cuando has perdido hasta
lo que no tenías y nada de lo que deseabas era como querías,
entonces solo te queda una única opción, la de sonreír. Y te das
cuenta de que es la buena, que es la que sirve para terminar el camino,
que es la que te lleva hasta tus sueños, a cumplirlos. No me
preguntes porque siempre sonrío, pregúntate... ¿y por qué no?
miércoles, 3 de abril de 2013
Levantarse como primera opción.
En
la vida se presentan cientos de problemas a tocar tu puerta, unos de
manera más fuerte que otros. Lo que en la mayoría de ocasiones se
hace es no abrir esa puerta, no afrontar de frente el problema con lo
cuál seguirá tocando tu puerta, noche y día hasta que se apodere
de tus fuerzas.
Quien
vive así no vive, simplemente sufre sin hacer nada por salir adelante.
Porque
si de verdad se quiere superar algo hay que afrontarlo, pasando de él
no vas a conseguir que desaparezca. Pero si vas de frente, luchas por
tus sueños y saltas los obstáculos, entonces no habrá quien te
pare.
La
vida no es siempre alegría y color, bien es cierto, pero tampoco es
un mundo en el que todo vaya mal, hay oportunidades y del aprovecharlas o no depende todo.
Porque
te van a dar millones de golpes, y además quien menos te lo esperes
será muchas veces la causa de tu caída, pero entonces comprenderás
que no decides cuando caes, pero si cuando te levantas. Y decides
hacerlo siempre una vez más que la que caes, con fuerza y una
sonrisa por delante sin importarte quien o que te golpee. Y entonces
ves que sí que puedes, que quien te decía que no podías era por el
simple hecho de que en el pasado lo intentó y se dejó ganar. Porque
el mundo está lleno de perdedores y vencidos, la cosa está en
entender que por mucho que pierdas, por muy perdedor que te llamen,
no estarás realmente perdido si sigues luchando. Porque al que no
lucha se lo come la vida.
¿Problemas? Distintos puntos de vista.
Los
problemas, están los que te cambian la vida y los que no.
Los
que te cambian la vida son aquellos por los que una persona cambia
totalmente, madura.
El
chico que siempre sonreía le llegó un golpe tan fuerte que al final
acabó entre lágrimas, día tras día.
La
chica con confianza en sí misma tras una dura decepción empezó a
pensar que no valía para nada.
El
chico de las lágrimas se hizo fuerte, maduró con aquel golpe. La
chica de baja autoestima comprendió que no era ella la inútil, que
lo era él.
El
chico entendió que tras ese golpe ya nada le podía doler, porque lo
único que podía joderle ya lo había echo.
La
chica se llenó de autoestima y confianza y supo entonces que habría
alguien mejor.
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