La importancia de un problema la crea la persona en cuestión.
Hay gente que se está muriendo y sonríe muy a pesar de todo, siendo ésta capaz de sacarle el lado bueno a cualquier adversidad. Otras sin embargo, por no tener a esa persona a su lado ya creen estar muertos, esa necesidad suya que, o bien le da toda la felicidad, o bien toda la amargura de este mundo.
No es optimismo ni pesimismo, exageración o falta de expresión, no.
Quizás sea que la primera persona no tenga nada importante por lo que vivir, y es por eso que trata buscar alegrías donde no las hay. Y quizás la segunda viva por aquello que le falta, y esté muriendo por no poder tenerlo cerca.
O quizás, esa primera ya tuvo una vida lo suficientemente completa y feliz, en la que tuvo a su lado a aquella que le hacia ver esos pequeños detalles, esas pequeñas alegrías que nadie más puede ver, aquella que estuvo en las malas y produjo tantos buenos recuerdos que ya nada le puede quitar esa felicidad. Aquella persona que siempre está, lejos o cerca, pero está, la sientes. Que con un solo recuerdo, la imagen de esa sonrisa tan bonita y dulce en tu cabeza, o el buen sabor que dejan sus labios tras un beso ya te quita cualquier problema de encima.
Con todo esto quiero decir que a esa persona tan increíble la tengo yo, y que gracias a eso sé que mi día a día va a estar lleno de momentos más que perfectos. Tengo la seguridad de que voy a ser así de feliz toda mi vida, ¿Quién podría asegurar algo así? Nadie, desde luego. Pero yo sí, porque si alguien te enseña a hacer los pequeños detalles, las pequeñas alegrías de esta vida enormes, y además te las da cada día con cada gesto, cada acción, entonces nada va a poder pararte. Ni a mí, ni a ella, ni a nosotros. ¡Te quiero!
"No hay grandes problemas. No hay más que personas pequeñas"
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