Después de tanto tiempo ya me resulta imposible poder expresarlo, poder decirle o hacerle ver todo lo que siento por ella. Y es que es lo que pasa cuando tienes a la niña más mona, más perfecta y más jodidamente preciosa que hay, que sabes lo que es enamorarse día tras día. Porque no hay día que no haga algo, no hay día que no me diga algo, en un beso, en cualquiera de sus cositas de monada que tiene como arrugar la nariz o mirarme medio dormida, no hay día que en cualquiera de esas cosas no me vuelva a venir ese sentimiento del primer día, de aquel momento en el que le dí ese abrazo, de cuando se durmió sobre mí. Simplemente junto a ella cada día merece la pena, cada momento es especial, único, perfecto. Y es que cosas tan simples como lo son dormir juntos, jugar, pegarnos o hacer el tonto ya son realmente especiales junto a ella.
Pero aún tengo la esperanza de que hay una forma de poder decirle todo, de golpe, susurrando.. Porque si el problema es que esta relación, esta vida y ella son perfectas, pues habrá que dar con una solución perfecta, ¿no? A besos, por favor.
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