lunes, 16 de junio de 2014

413.

Yo soy feliz haciendo feliz a esa persona. Suena peligroso, ¿Verdad?  Pones por encima a la felicidad de otro, que no la tuya. Pero claro... ¿Y si te digo que esa otra persona me hace feliz con tan solo sonreír? Entonces ya se ve más simple, más fácil. Todo es más sencillo, más mejor, sí, más mejor, si tu día a día siempre es lo más perfecto porque esa felicidad que necesitas la tienes en tan solo un instante, varias veces al día. También es verdad que hay que ser capaz de hacerle sonreír, y como lo soy eso me permite enamorarme unas dos, quizás tres si me esfuerzo, veces cada día. Todo varía según las veces que la haga sonreír, claro. Pero para mí, que me levanto cada día con una idea nueva con la que sorprenderla, eso es fácil. Si algo te gusta o, como en mi caso, te encanta, te enamora, se convierte en una necesidad... Se puede entonces entender que algo tan simple como verla sonreír, siendo además tú la causa, te haga tan feliz. Y si además añadimos que todo esto se alarga durante toda la vida que me queda... O mejor dicho, la vida que nos queda juntos, entonces ya es cuando yo me quedo sin palabras que decir y tengo que ir a comerme a mi niña a besos, porque tan feliz que me hace que hasta duele. Y así siempre, hasta que no necesite arrugar la nariz para parecer un Shar Pei, la muy monada.

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